viernes, 10 de enero de 2014

Arreglando maniquíes, por Jezquel Chávez

Arreglando Maniquíes

por Jezquel Chávez.

Mapa rísistico 2

Buscando una salida, a tan mal lugar, miré de nuevo el mapa que tenía impreso en mis manos. Logré ver que cerca de mi estaba una “Arquitectura Colonial” o Iglesia para entenderlo mejor –una de tantas que menciona el mapa--, me pareció el mejor lugar para llegar a la paz interna, después de tanto mal ajeno que rodeaba mi mente.
Emprendí el caminar --no menos de una calle-- para llegar a lo que por fin parecía un lugar turístico de este “mapa”. “Como ya es costumbre no todo es miel sobre hojuelas en esto del turismo”. Me digo mientras camino hacia el recinto. Me asombré de la extensión del lugar. La verdad es que en el camino, hacia el centro de Xochimilco, había visto algunas de las tantas iglesias que nombra el mapa, pero no me parecieron la gran cosa, eran estructuras simples y algunas bastantes sencillas. Pero esta iglesia era algo diferente, no  soy  muy religioso, pero la extensión del lugar y lo monumental del edificio atraería a más de un turista. Un punto bueno ahí, para este mapa, que ya me empezaba a caer mejor. Pensé que, por fin, tenía un rumbo más para tomar fotos y distinguir entre mis amistades el haber ido a tan digno lugar.
La iglesia se encontraba diez veces más limpia que cualquier calle, todo estaba cuidado y había pequeñas cedulas de información, tanto a la entrada como en algunos puntos del recinto. Lástima que todas esas cosas son patrocinadas por la iglesia y no por el gobierno. Hay hasta pequeños folletos para turistas con la información necesaria del recinto, además de un libro, a disposición de los bolsillos, para más información.
Salí completamente satisfecho de tan agradable lugar, podría haber pasado horas en ese recinto sin fastidiarme.
El hambre llegaba a mi cuerpo y pensé que el “mercado” sería un buen lugar para conseguir algo de comer. Desgraciadamente me encontré frente a la decepción más grande de todo el viaje. Me topé con un muladar de puestos, donde la gente compra todas las verduras para cocinar, sentí no poder caminar entre ellos porque el piso estaba bastante mohoso. Puestos de todo tipo, aglomerados en los bordes de una calle. Junto a ellos había una fila de carros estacionados, no sé cómo la delegación puede dejarlos ponerse ahí, es obvio que entorpecen el tránsito. Todos estos carros al frente de la base de RTP. Basurero, sí un basurero es lo que parece aquél lugar.
Decidí adentrarme al edificio, pasando todos los puestos e intentando no caer entre tan húmedo piso. De nueva cuenta me encanta la forma de decoración en este lugar, parece que como tema habitual tenemos la suciedad. El tema más fino que puede haber para un lugar turístico. Ah sí, por poco se me pasa decir que el mapa recomienda el mercado para ir a visitarlo ¿Quién lo visitaría en modo turista?, la respuesta no estaba en mi mente aquél día. Mi sorpresa al entrar al lugar es innegable, me parecen hermosas las paredes pintadas en amarillo ¿O será blanco ya percudido?, el piso mojado y las coladeras en los pasillos. Es de admirar la fuerza que tienen las personas para trabajar aquí. Seguía caminando, sin rumbo, y mi apetito no sabía dónde satisfacerse. Al final de tanto pasillo encontré algunos puestos sucios de comida, estaban llenos de gente, así que decidí confiar en su juicio. La verdad es que aquella señora prepara las mejores quesadillas de chicharrón que he probado. Jamás me arrepentiría de haber comido ahí, lo asqueroso estaba en comer entre pisos tan húmedos y tanta gente pasando. Lo peor es que estos puestos se encuentran a un costado de todas las carnicerías ¿Se imaginan lo delicioso que es comer junto a cerdos colgados de ganchos y derramando sangre? ¡Qué hermosa organización dentro de este mercado!, pienso mientras como.
Decido salir en cuanto acabo de comer, me faltan pocas cosas por visitar. Otro punto negativo que tiene el mapa es que son tan pocos lugares que no te toma ni un día recorrer todos.


Pero ya después seguiré relatando la parte final de espantoso “Recorrido Turístico”.

jueves, 9 de enero de 2014

Inicio de año, por Jaime Velasco Luján.


Una corresponsable de este correo me pregunta quién es Guadalupe Rivera Marín: hija de Diego Rivera y de la actríz Lupita Marín, nació en 1924, es Licenciada en Derecho, Maestra en Administración Pública y Doctora en Historia de Derecho Colonial por la UNAM. Preside la Fundación Diego Rivera. Recibió el Premio Nacional de Economía.Escribió los siguientes libros: "Diccionario de cocina mexicana", "Las fiestas de Frida y Diego", "Un río y 2 Riveras", libros de carácter testimonial, no propiamente de creación literaria (poesía, teatro, narrativa)... Otra corresponsal se ha enamorado, o sea, se siente: ligerita de peso, atada al destino de otra persona, espiritualmente fuerte, sensible, soñadora, contenta con su destino y protegida (como cuando estaba en el vientre materno), bueno eso dicen los que se enamoran, yo no sé... ¿Qué recuerdos quedan del fin de año pasado? La Navidad con la familia, uno o dos paseos... La exposición del museo "Dolores Olmedo" estará hasta el 19 de enero, vayan en bola, comenten los cuadros de Picasso, Modigliani, etc... Solitario la mayor parte del tiempo ("Donde lloran está el muerto") me mandé viendo películas ("me manché" dirián los chavos): Atila frente Roma, Tara Bulba (retros) y Rosa Luxemburgo, entre otras... Me reuní con los excompas de la secundaria... Cambió el Secretario de Cultura, fue designado Eduardo Vázquez Martín, por casualidad trabajamos juntos cuando Alejandro Aura ocupó el susodicho puesto, pedí una cita a Eduardo para presentarle 3 proyectos, archicitados aquí, espero... Nació "Manu", sobrenombre que daba mi nieto Mateo, todavía el domingo, al hermano que ocupaba el vientre de su madre... BUENFIN 

miércoles, 8 de enero de 2014

Una calle viva, por Israel González


En delicioso blanco y negro, los fotógrafos Gerardo Barroso Alcalá y Lisa Tillinger recuperan la vida cotidiana, centrada en el trabajo, de una calle muy viva del centro histórico de la ciudad de México, la “Calle López” (México, 2013).
Un día dura la excelente sucesión de imágenes y de personajes en la calle López.
Entre oscuro y claro vemos al hombre que inicia su tarea de limpiar la calle.
Poco a poco “se va haciendo la luz” y empieza su labor el señor de los jugos.
Sube la cortina el hombre que guarda los puestos ambulantes. Llega el joven y su pequeña hija –que apenas balbucea- a recoger el diablito en que guarda los dulces que luego acomodará en una esquina.
 Abre el hombre del local de los pollos. Una anciana acude puntual a colocar su puesto de tlacoyos, quesadillas y gorditas.
Vemos cómo el expendio de café esparce sus aromas. Sentimos el vaho que exhala la planchaduría…

Un pueblo que trabaja. Una calle viva. 

domingo, 5 de enero de 2014

De la crítica literaria, por Arturo Texcahua


La primera crítica de un libro la realizan personas con tiempo y disposición para participar en los medios; las más de las veces no son académicos, predominan los escritores, los periodistas profesionales, y gente interesada en la cultura y en el arte especializados en literatura, así como asiduos lectores con fino olfato. Estos primeros analistas hacen una crítica sin profundidad, pero con agudeza, que se condensa en una reseña. La rapidez de sus juicios, surgidos de una primera lectura y construidos con las prisas del periodismo, supone  inmediatez, superficialidad en el análisis, especulaciones arriesgadas que rara vez desmenuzan y advierten todo lo importante que puede haber en un texto literario. No obstante estas limitaciones, sus comentarios son punto de partida, referencia obligada no sólo para el lector que requiere orientación ante una oferta muy amplia de títulos, sino también para el investigador que busca antecedentes.
En el estudio del texto literario, se considera que el periodismo cultural no realiza un trabajo serio, por ello, generalmente se le objeta. Sin embargo, en un principio esta crítica es la que orienta al lector a leer un libro, a veces como parte de una campaña publicitaria que busca conseguir el mayor número de compradores. Esta crítica se ejerce desde revistas culturales, literarias, diarios, semanarios políticos y de espectáculos, con o sin secciones propiamente culturales, porque la lectura de un libro se ha integrado a las actividades que se realizan para ocupar el tiempo libre.

Esta crítica periodística quizá hasta consagre autores y libros, pues un comentario vertido en un medio de alcance nacional puede llegar a una audiencia formada por millones de personas. De este modo, editoriales económicamente fuertes o autores con prestigio afianzan la venta de sus libros.

sábado, 4 de enero de 2014

Mujeres organizándose, por Israel González


Mujeres organizándose

Israel González

Para Nely y Homero Samayoa Recinos
El documental “Mujeres construyendo buena vida” (en tzotzil, “Antsetik tsa’ik Lekil Kuxlejal”, Área de Video Sociedad Civil de Las Abejas de Acteal, 2012) relata cómo las mujeres de Acteal y de otras comunidades indígenas de Chiapas empezaron a organizarse para defender sus derechos y para formar una caja de ahorro, ante el cobro excesivo de intereses por parte de los usureros, que les permita enfrentar emergencias y dar una vida mejor a sus pequeños hijos.
Zenaida Hernández Gómez, María Guzmán Pérez, Leticia Pérez Sántiz, María Vázquez Gómez y Amelia Pérez Sántiz, son algunas de las mujeres que narran su historial de lucha desde 1992 en que se constituyeron en la sociedad civil “Las Abejas de Acteal” en pro de la “defensa de los derechos humanos de los pueblos originarios”.
El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer,  marcharon frente a los soldados que llegaron para quedarse en su comunidad. Exigieron que se fueran de allí mientras algunos las filmaban. En una pancarta se leía: “Las mujeres no somos esclavas”.
“…Marchamos porque seguimos vivas”, explica Zenaida Hernández Gómez, quien antes había ya rememorado la masacre de Acteal, el 22 de diciembre de 1997, a manos de paramilitares. 45 muertos. La mayoría mujeres. Y ni Ernesto Zedillo Ponce de León ni Julio César Ruiz Fierro, entonces gobernador de Chiapas, han respondido por el crimen.
Las mujeres de las trece comunidades que participan en la caja de ahorro no creen en los apoyos del “mal gobierno”.  “El gobierno no respeta, no toma en cuenta nuestros derechos”, dicen. Saben, por experiencia, que los apoyos generan dependencia: “Hay gente que recibe del gobierno y ya no quieren sembrar la milpa”, comenta Amelia Pérez Sántiz. Y Zenaida Hernández Gómez: “Los apoyos gubernamentales es una estrategia para acallar a la gente que lucha y la gente que recibe esos apoyos deja de luchar por las injusticias”.

LO QUE FUE, LO QUE SERÁ, por Jaime Velasco Luján


LO QUE FUE, LO QUE SERÁ, por Jaime Velasco Luján

Si usted amanece con un peso en la bolsa el día primero, le fue bien en estos días. Si están las tarjetas de crédito al tope, siéntase igual que todos. Si sus proyectos para este año no se cumplieron (ni uno solo), lo mismo nos pasó a todos. Para el inicio de año ¿para qué preocuparse? Vivamos contentos y al día porque somos malos para los propósitos a largo plazo y buenos para los propósitos a corto plazo.
El país agoniza. Sólo hay 3 personas que enfrentan la crisis: Marcos (Gobiernos autónomos), el doctor que ya creó grupos de autodefensa en la cuarta parte del Estado de Michoacán y el anónimo (Blázquez Aguilar) que enfrentó al Presidente el día en que se "celebró" la Reforma energética; algunas comunidades de Oaxaca, Guerrero y Veracruz, han tomado las casas de gobierno, según informan los diarios de hoy. El país despierta por zonas.
Personalmente pienso escribir 3 obras (en el microbús voy pensando en la estructura) en prosa: Retrato de Helena, Las almas perdidas y Un mundo imaginario; algo de poesía también. Terminé los siguientes títulos en Plaquette: Primeras lecturas, Historia mínima de Xochimilco y Meditación; esta semana seguiré con otras publicaciones cuya extensión oscila entre las 24 y las 36 páginas.
Como entre sueños oí que, a partir de hoy, en Canal 22 se pasaran las 4 visitas que hizo el Dalai Lama a México, no sé la hora porque en los pinches periódicos no sale la programación del 22.

FELIZ AÑO 

viernes, 3 de enero de 2014

Arreglando maniquíes, por Jezquel Chávez

Arreglando maniquíes
 
Por Jezquel Chávez

Mapa risístico, parte 1.

 

Decidí recorrer las calles de Xochimilco para poder conocer algo más sobre su cultura. No sabía dónde ir, así que mi mejor opción era visitar la página de internet de la delegación. Pensé que encontraría información de los lugares más representativos de la comunidad. Desgraciadamente, encontré un mapa turístico que me llevaría a recorrer la parte central de Xochimilco. Además también me dio un reflejo de todas los embarcaderos para viajar en trajinera.
Emprendí mi camino con toda la energía posible. El primer destino que elegí fueron las cosas que menos abundaban en mi mente. La casa Amaya y La casa del Arte estaban entre ellas. Muchas personas me habían platicado sobre la segunda, pero realmente jamás la había visitado.
Esperaba encontrar estos dos lugares en una calle que nos diera entrada a una zona turística. En lugar de eso encontré una calle sucia y llena de puestos, la calle Morelos. Pregunté si en verdad esa era la calle y el taxista dijo: “Sí señor, está es la calle ¿a poco no la conocía?”. Desde el asiento del coche buscaba alguna señal que me dijera el rumbo para ir a La casa del arte. Pregunté por el lugar al conductor, pero dijo no saber nada sobre aquel nombre. Me pareció que sería una buena aventura encontrar tan emblemático lugar. Bajé del coche y decidí tomar las calles con mis manos.
Me aproximé a la jauría de puestos, que se encuentran en la orilla de la calle, a preguntar dónde estaba La casa del arte. Sólo una persona supo contestarme y me señaló un edificio que está en medio de la cuadra, algunos metros después de tanto puesto.
Al dirigirme por el lugar indicado me encontré con una enorme puerta de madera abierta. Esperaba localizar alguna cédula informativa, por mínima que fuese, sobre el lugar. Quería encontrar instrucciones en varios idiomas porque en el camino logré ver muchos turistas que parecían de otros países. La realidad no fue así, al aproximarme a los interiores del lugar logré ver que parecía muy abandonado, vi aulas descuidadas y, según entendí, ninguna persona que me diera informes. La verdad es que me pareció el peor sitio para llevar a un turista, no vi nada atractivo en un edificio tan feo. Así decidí salir de ese lugar solitario. Volví a preguntar a la gente que pasaba por la calle, si aquel era el lugar que buscaba. Pocas personas me supieron contestar y quienes lo hacían  respondían inseguros.
Tras la decepción de la dichosa casa del arte decidí ir a La casa Amaya que, supuestamente, está en la esquina de esta misma calle. Parece plan de mi mente no poder encontrar nada de lo señalado en el mapa ¿o será al contrario? Nuevamente me encontré frente a una avalancha de vendedores de pan, fruta, ropa, churros y demás puestos que no me dejaban ver alguna insignia que me dé una pista La casa Amaya. Llegando a la esquina pude ver, entre tantos micros, personas, vagabundos y cacharpos, un pequeño letrero en la imposta de una puerta, entonaba la leyenda: “Farmacia Amaya”. ¿Será esta la Casa Amaya? ¿Será este un lugar turístico?
Decido mejor reírme a carcajadas de este mal pensado mapa y no preguntar más sobre el “famoso” establecimiento. Mientras me río logro ubicar la Jefatura Delegacional, otro de los puntos “turísticos” del “mapa”. Este edifico, naranja en su mayoría, me inspira el peor aburrimiento. Uno de los atributos de esta jefatura es la plaza conjunta. El decorado me parece excelente: un paradero de RTP que adorna con mucha basura todo el lado derecho; un montón de skates que parecen adueñarse de la mitad de la plaza; un reloj, que me dijeron ya han renovado, pero yo lo vi igual y su hora no coincidía con la mía; un edifico horrible en color naranja, que parece nadie ocupa; pequeños montículos de basura aquí y allá juntos con una franja de flores bien regadas que desentonan con el ambiente sucio. La verdad es que me parecen bien intencionados los empeños de la delegación por mantener este sitio de la misma forma, así seguro nuestros turistas se llevarán un buen vistazo de Xochimilco. El camino del infierno está colmado de buenas intenciones. 
Encontré que lo bueno se encontraba enfrente de esta plazoleta. Me di cuenta que en el kiosco al cruzar la calle había todo un  mundo: payasos, vendedores de globos, 
vendedores y tatuadores ambulantes, tríos, boleadores, fuentes sucias, bancas rotas, cestos de basura llenos, gente amontonada,  colillas de cigarro por todos lados, vendedores de libros viejos,  prostitutas, personas hablando, bebés llorando y miles de barrenderos hablando entre ellos en vez de barrer en algún momento. “¡Qué bonito lugar!” es lo único que mi sarcasmo mal hecho puede decir.
En esos momentos mi mente recuerda todas las faltas ortográficas y léxicas que tenía la página delegacional y me pregunto ¿Cómo pude confiar en una página tan fea y mal planeada?
Pero ya les seguiré contando el sufrimiento que pasé con este Mapa turístico o más bien Mapa risistico. Si es que se le puede llamar mapa.